Preguntar al camello de tu gimnasio no es la mejor manera de aprender a entrenar y alimentarte

Un banquete de vez en cuando… ¡adelgaza!

Según las matemáticas calóricas, darse un banquete adelgaza. La cosa está clara, cuando uno se da un banquete ingiere muchas calorías… y como al comer uno no se está moviendo, pues no las quema. Así, uno ha ingerido más calorías de las que ha quemado y, por tanto, engorda. Sencillo… pero no, no es tan sencillo. La cuestión es que las matemáticas calóricas no funcionan. Y eso hace que, curiosamente, darse un banquete no sólo no engorde, sino que adelgaza.

Lo que sí funciona es tener un equilibrio hormonal, segregar las hormonas adecuadas. Y desde ese punto de vista es como hay que ver un banquete (ocasional, claro). Cuando ingerimos una cantidad de comida superior a la normal (que es en lo que consiste un banquete), el cuerpo reacciona segregando gran cantidad de hormonas anabolizantes, para poder asimilar toda esa comida de la forma más efectiva posible. Y esas hormonas anabolizantes lo que hacen es construir músculo y quemar grasa. Pero no sólo en los momentos después de habernos dado el banquete, sino que esas hormonas se quedan actuando en nuestro cuerpo muchas horas, incluso varios días, tiempo durante el cual siguen haciendo su trabajo: quemar grasa. Y ese es el motivo por el que darse un banquete de vez en cuando, adelgaza.

Dado que esto lo sabe poca gente, y que es contraintuitivo, lo normal es que cuando alguien está preocupado por su físico, por tener poca grasa, o por adelgazar, cuando por algún motivo social come en exceso, se preocupe mucho, le remuerda mucho la conciencia, crea que ha cometido una especie de “pecado laico”, y al día siguiente del banquete vaya a dejarse la vida entrenando para quemar ese exceso de comida. ¿Es necesario hacer esto, para adelgazar? No, como ya he dicho, el mero hecho de comer mucho hace que segreguemos las hormonas que nos van a hacer adelgazar. Pero, ¿está bien hacer esto? Pues según como se entrene. Si se hace un entrenamiento correcto, que potencie la secreción de hormonas anabolizantes (como los que propongo en esta web, y de los cuales puedes ver un ejemplo aquí, y otro aquí) se potenciará el “efecto banquete”: a las hormonas que ya habíamos segregado por el banquete añadiremos más hormonas anabolizantes, y quemaremos aún más grasa. Pero si lo que hacemos es un entrenamiento que fomente la secreción del cortisol, esa hormona que se dedica a fastidiarnos a base de hacernos almacenar grasa, quemar músculo y bajar el nivel de hormonas anabolizantes, entonces estaremos eliminando el “efecto banquete”, y ese banquete no nos servirá para adelgazar, sino, muy probablemente, para engordar. ¿Y cuáles son esos entrenamientos catabolizantes? Pues, lamentablemente, los que hoy en día están más extendidos: cualquier entrenamiento que dure más de 45 minutos, y los aeróbicos… y si lo que se hace es un entrenamiento básicamente aeróbico, de más de 45 minutos, la combinación es la ideal para segregar cortisol (o sea, nefasta).

Así explicado, tiene buena pinta esto de darse un banquete para adelgazar, ¿verdad? Pero hay que tener en cuenta un matiz: el alcohol obstaculiza la secreción de hormonas anabolizantes… lo que significa que si el banquete lo acompañamos de alcohol, ya no será adelgazante (esto también depende de las cantidades de alcohol, claro, si tomamos una copa de champagne, probablemente no nos perjudique, pero si tomamos la botella entera de champagne, y luego unos cuantos whiskies, entonces que nadie espere efectos positivos, por supuesto).

Y una advertencia: todo esto se refiere a un banquete ocasional… no a comer todos los días como Obélix. Si comes siempre como Obélix, te pondrás como Obélix. No esperes que el efecto adelgazante de un banquete esporádico se produzca todos los días, si todos los días te das un banquete. En ese caso la respuesta hormonal será distinta, y engordarás, como puede verse en cualquiera que coma habitualmente en exceso.

 

CONCLUSIÓN

 

Darse un banquete ocasionalmente adelgaza, porque provoca una gran secreción de hormonas anabolizantes que nos ayudarán a construir músculo y quemar grasa durante las horas y días siguientes al banquete.

Si después del banquete se entrena corto e intenso, se adelgazará más (aunque no es necesario hacerlo para adelgazar).

Si después del banquete se hacen aeróbicos, o entrenamientos de más de 45 minutos, (o, peor aún, aeróbicos durante más de 45 minutos), se pierde el efecto banquete, porque se segrega cortisol, que hace que baje el nivel de hormonas anabolizantes, y provoca pérdida de músculo y almacenamiento de grasa.

Consumir alcohol durante el banquete, disminuirá o eliminará (según la cantidad que se tome) el efecto adelgazante del banquete.

Todo lo dicho es aplicable sólo a banquetes ocasionales: si se come mucho habitualmente, se engorda, como es obvio.


 

P.D.

 

Mañana es Nochebuena, así que estamos en plena temporada de banquetes… ten en cuenta lo dicho en este post y ¡disfruta y adelgaza comiendo!

 

Y, por supuesto, os deso a todos…

 

FELIZ NAVIDAD, Y PRÓSPERO AÑO NUEVO

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